lunes

Mucho ruido para esas nueces



El pedido del voto de confianza que hiciera el gabinete Zavala el 13 de septiembre pasado, en teórica defensa de la política pública de educación, abrió una nueva confrontación entre el Ejecutivo y el Legislativo, que finalmente ha concluido en este capítulo con la designación de uno nuevo, presidido por Mercedes Aráoz. Durante cuatro días, la minoritaria porción del país preocupada por la escena oficial –40% de los encuestados por IPSOS para El Comercio consideraban estar informados de la solicitud– pareció aguardar preocupada un choque de trenes. Por un lado, el Ejecutivo que parecía siete meses tarde, dispuesto a amagar con el cierre del Congreso; del otro, el fujimorismo, que tras la sorpresa inicial, y ya golpeado por el fallo del Tribunal Constitucional, respondía dispuesto a la confrontación y acusaba al gobierno de provocación.
Los coletazos de la larga paralización magisterial y la pésima gestión gubernamental de la misma, aparecieron así como una amenaza «dramática» para la gobernabilidad del país. Nadie entendía bien las motivaciones y las circunstancias que llevaron al Ejecutivo a jugar una carta aparentemente tan alta, máxime tratándose de un gobierno que muy pronto hizo de la debilidad su divisa. Las especulaciones, que fueron muchas, se sustentaban en las supuestas debilidades y limitaciones de la bancada fujimorista, alentadas por el comportamiento reciente de Kenji Fujimori y la decisión del Tribunal Constitucional. Desde la agrupación naranja, «apoyados» por el altisonante congresista Mulder, con la conciencia clara de la precariedad del mundo ppkausa, de su débil relación con la gente, su carencia de cuadros políticos y su nula organización, siguiendo su «tradición», respondieron convencidos de que el poder es la única verdad, decidieron seguir jugando hasta el final con el miedo permanente del Ejecutivo.
La designación del nuevo gabinete volvió las aguas a su nivel. Los cambios realizados son apenas cosméticos. Garantizan la continuidad de las políticas públicas que comprometen el modelo y que más allá de estilos, matonescos o disfrazados de buenas maneras, hermanan a ambos trenes. Aseguran además, el abandono de las dimensiones liberales que trataban de mantener en algunas de ellas, como la tan manipulada y vilipendiada supuesta ideología de género, presente en la reforma educativa, contra la cual se han pronunciado en distintas oportunidades los nuevos ministros Vexler y D’Alessio. En otras palabras, anuncian la voluntad del endurecimiento del modelo y sus políticas, y el fin de los limitados guiños liberales.
A fin de cuentas, mucho ruido para esas nueces; varios de los congresistas más vociferantes hasta el fin de semana, desde el domingo, anunciado el nuevo gabinete, se distendieron y empezaron a «pagar por ver», si no, a encontrarle virtudes a un equipo ministerial que es más de lo mismo y por lo tanto peor. Los representantes gubernamentales olvidaron rápido que el fundamento que daban para el voto de confianza era la defensa de la política pública de educación; ahora aplauden a un ministro que fue permanente crítico de ésta y defensor sistemático de los privados.
Se ha logrado entonces un precario «equilibrio estratégico» entre ambos poderes. Con guiño incluido a Alan García y a Kenji Fujimori con la salida de Marisol Pérez Tello opuesta abiertamente al indulto, así como con la designación de Enrique Mendoza, abogado que conoce los distintos vericuetos, virtudes y defectos del Poder Judicial, quien será clave para el uso de esa última carta de PPK, pero también para el manejo de la política anticorrupción y la gestión del caso Lava Jato, que tiene preocupados a varios de los actores de esta película, en donde hasta el momento el único que sigue perdiendo es el país.
La calma chicha resultante durará algunos meses. Desde el fujimorismo congresal ya se aseguraron que no habrá bancada kenjista y ahora buscarán blindarse de los cada vez más limitados «sustos» que pueda darles el Ejecutivo. Es claro que no van por la vacancia en el corto plazo, pero también es evidente que no permitirán que el 2021 se les aleje. Desde el Ejecutivo, con el indulto como eventual último recurso, sólo les queda resignarse a la difícil relación con el más grande de la clase que seguirá deshojándolos a voluntad de acuerdo a sus necesidades.
Más profundamente y por debajo, superada la crisis de gobierno, la crisis de régimen político –que no les interesa ni a los unos ni a los otros– continúa, mientras el modelo que defienden sigue dando evidencias cotidianas de su agotamiento.

desco Opina / 18 de setiembre de 2017

sábado

Censo y observatorios urbanos: Huancayo y más



El próximo 22 de octubre se llevará a cabo el Censo Nacional, para actualizar la información recogida hace ya diez años. Los resultados, además de darnos algunas seguras sorpresas, serán de gran utilidad para definir adecuadamente las inversiones públicas en materia de educación, salud, servicios públicos entre otros, retos antes los cuales la información de la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) resulta insuficiente.
Una importante iniciativa en el campo del uso de información actualizada para la gestión pública, ha sido el lanzamiento del observatorio ciudadano “Huancayo a dónde caminas”, el pasado 25 de agosto. desco participa de esta iniciativa que busca visibilizar las necesidades y los principales problemas de la “ciudad incontrastable” y a fortalecer la participación de su ciudadanía en los procesos de gestión de un hábitat urbano sostenible. Para tales fines se ha conformado un Grupo Impulsor, integrado por el Colegio de Arquitectos de Junín, la Cámara de Comercio Huancayo, la Universidad Nacional del Centro del Perú y el Programa Regional Centro – descocentro.
“Huancayo a dónde caminas” se suma a otros observatorios ciudadanos como “Arequipa te Queremos”, “Trujillo Ahora” y “Lima cómo vamos”, que forman parte de la denominada Red Peruana de Ciudades Justas, Democráticas y Sustentables, una respuesta necesaria aunque aún incipiente frente al déficit de información y comunicación entre las realidades diversas de la costa, sierra y selva del país.
Precisamente, los procesos de recojo, procesamiento y análisis participativo de información urbana estuvieron en el origen del Observatorio Urbano de desco, cuyo aplicativo es un prototipo que genera información en tiempo real al estar enlazado a un sistema de procesamiento de datos, que permite acceder a imágenes, fotogramas y datos de la problemática urbano ambiental, en particular aquella que afecta a poblaciones de pobreza y pobreza extrema en barrios de Lima Sur.
¿Cuántos somos los que estamos pensando en las ciudades?, ¿Cómo podemos relacionarnos y aportar a la sostenibilidad urbana en nuestro país? Una respuesta la podemos encontrar construyendo observatorios urbanos. Por eso nos alegra esta iniciativa huancaína que permitirá aportar lecturas más integrales de la ciudad y así promover la gestión participativa en nuestras ciudades.

desco Opina - Regional / 8 de setiembre de 2017
Programa Urbano

domingo

Bronca arriba, bronca abajo (y la izquierda ubicándose)



El fallo del Tribunal Constitucional en contra de la llamada Ley Antitránsfuga parece ser lo único que podría alterar la dinámica de la correlación de fuerzas en la “alta” política peruana. Si el gobierno de PPK tuviera operadores políticos, estaría tratando de funcionar como cuña para aprovechar las grietas que ya exhibe dicha bancada. Por su lado, la bancada oficialista no se puede fortalecer y el único juego posible es tratar de debilitar a los otros; dividir es una forma de hacer política, después de todo. La decisión quedó en entredicho gracias a la indiscreción del oficialista Gilbert Violeta, que ya reconoció su error. Difícil imaginar más impericia. Mientras tanto, la huelga de maestros se acaba, más por desgaste que por virtud del gobierno. La izquierda busca ubicarse en un lugar que tenga sentido, tanto arriba como abajo.
En el Congreso, la facción de Nuevo Perú se beneficia con el fallo del TC pero eso no la fortalece tanto como podría parecer. En abstracto, le daría más capacidad de negociación o palanca para negociar en el Congreso, pero las congresistas Glave y Huilca, por ejemplo, tampoco son Mulder y Del Castillo. Las primeras, acaso más principistas y alejadas de manejos, digamos, pragmáticos. Dicho sea de paso, Mauricio Mulder se hace un flaco favor al declarar que el Congreso podría desconocer el fallo del TC y luego, al decir que el TC “es un tribunal de pacotilla”. Lanzar adjetivos destemplados, pese a ser una especialidad del congresista aprista, no puede ser un recurso usado indiscriminadamente a riesgos de perder credibilidad. De cualquier forma, solo las interpretaciones más interesadas y delirantes opinan que el TC trabaja para los ‘humalistas’. El gran riesgo del fallo del TC lo percibe y lo escenifica públicamente Fuerza Popular (y sus aliados) y no el Frente Amplio.
La cuestión de fondo, más allá de las sanciones que se decidan para Gilbert Violeta, es que una decisión contra el “candado fujimorista” es perfectamente comprensible y justa. Lo que se busca en el Parlamento es pluralidad más que la sujeción de muchos a unas cuentas voluntades. Es muy forzado pretender que una iniciativa como esta, una de las pocas cosas que ha hecho el fujimorismo como propuesta en el Congreso, contribuye a fortalecer a los partidos más que, por ejemplo, la transparencia a la que la misma bancada naranja es tan reacia.
Tanto esto como la otra amenaza para el bloque de oposición fujimorista es Odebrecht. Todo esto se percibe como una pelea ‘en las alturas’ con las cuales el muy socorrido y poco comprendido ‘ciudadano de a pie’, tiene muy poco que ver. Aunque no faltan quienes ven indicios de un activo encubrimiento de las consecuencias que podría tener el caso para con fujimoristas y apristas, pareciera que estamos a merced de lo que venga desde Brasil.
Más cerca a la calle estuvo la huelga. Los ciudadanos y ciudadanas se han declarado informados de la misma y en general de acuerdo con una agenda reivindicativade los maestros del Perú. Como en el caso de la Salud, hay una clara conciencia sobre las fallas y vacíos en cada sector. No obstante, las personas también se manifiestan a favor de la evaluación, mostrando que la calidad es percibida como uno de los problemas clave de un sector donde, otra vez, se pretendió que cada quién resuelva sus problemas como pueda, recurriendo a una educación básica privada que no es consistente para todos y todas.
 La izquierda política quedó un tanto descolocada por los radicales de raigambre maoísta, precipitando la caída de Patria Roja. Tras un primer momento donde fue necesario mostrar apoyo a lo que la agenda traía como justas reivindicaciones de derechos de los maestros y maestras, al tiempo que se recusaba los adjetivos que podían resultar en un proceso de estigmatización, tanto desde el Gobierno y algunos medios de comunicación.
Ahora, se trata de concebir los derechos en su totalidad, incluyendo el de los alumnos y alumnas a recibir una educación pública de calidad. También es momento de no dejarse llevar por el entusiasmo que trae cualquier movilización ciudadana. Acaso de ser un poco más realista y comprender que este es el tipo de sindicato de maestros que vamos a tener al menos por los próximos años. Pareciera que la izquierda tiene capacidad de reaccionar, al menos en el discurso por una concepción de derechos más abarcadora. El deslinde con grupos interesados en avanzar sus posiciones de poder y vinculados a Sendero Luminoso, seguirá siendo una labor permanente.
Puesto que el juego de “arriba” parece que se mueve en base a actores que ocultan sus verdaderas intenciones del ojo público, pese a lo altisonantes que son algunos congresistas, no se debe sucumbir irreflexivamente al entusiasmo por toda movilización ciudadana solamente porque es más accesible al propio campo de acción. La izquierda debe recuperar la capacidad de conectarse con las demandas de las mayorías pero con discernimiento para ver cómo se impulsa la capacidad de avanzar puntos en la propia agenda.
El desmontaje de la descentralización, por ejemplo, tiene mucho que ver con el actual escenario de la educación. En el esquema de inicios de este siglo, se suponía que Educación y Salud iban a ser competencias transferidas al final, cuando los gobiernos regionales y locales hayan demostrado capacidades. El gobierno de García desplomó todo el esquema al radicalizar la transferencia sin acreditación alguna. La izquierda se embarcó en la reforma descentralista con muy buenos argumentos y razones y podría ser momento para ponerla en debate nuevamente, de cara a las elecciones regionales y locales de 2018, señalando y nombrando a quienes se esforzaron por reconcentrar todo el poder arriba, donde el poder parece ser solo un medio para que la plata llegue sola.

desco Opina / 1º de setiembre de 2017